Nuestro conocimiento de la fisiopatología del
dolor crónico se ha incrementado sustancialmente en los últimos 20 años. Sin
embargo, todavía no sabemos porque el dolor crónico se desarrolla en algunas
personas y en otras no, aunque sepamos el tipo y grado de su lesión,
personalidad, código postal, nivel de educación, raza o religión, estos no son
predictores fuertes (Chou
R et al., 2010).
El dolor puede ser
considerado como un importante problema de salud pública, ya que representa el
70% de la asistencia a emergencia y una tercera parte de las consultas médicas
(AISP). Los trastornos musculoesqueléticos (TME) corresponden a aproximadamente
el 80% de las consultas de servicios de fisioterapia ambulatoria siendo el
dolor el síntoma más frecuente (Nogueira et al.,
2011).
El dolor crónico se
clasifica como el dolor que persiste más allá del tiempo de curación del tejido
normal, que dura más de tres meses y sin valor biológico aparente. Considerado
como un problema de salud pública en todo el mundo, el dolor crónico afecta a
aproximadamente 60 millones de personas, que corresponden al 10% de la
población mundial (Goldberg et al., 2011).
El escaso conocimiento sobre los
mecanismos del dolor, así como su manejo inadecuado, por parte del recurso
humano, puede generar importantes costos para los pacientes, sus familias y la
sociedad. La comprensión de los factores biológicos, sociales y psicológicos
implicados en la evaluación y manejo del dolor debe ser adquirida durante los
programas de pregrado de la salud (Fishman et al., 2013). Sin embargo, se han
observado déficits en la construcción de los conocimientos y en la formación de
los profesionales de la salud
en todos los niveles (Sereza et al., 2003; Steglitz et al., 2012; Alves et
al., 2013).
La literatura pone de manifiesto la importancia de la
educación del dolor para un mejor manejo y evaluación del mismo, así como la
correlación entre la educación y la mejora de los conocimientos del dolor (Moseley 2004). Planes de estudios bien diseñados sobre dolor
pueden mejorar significativamente el conocimiento del dolor y las creencias
asociadas de los estudiantes de las profesiones de la salud (Hunter
et al., 2008). La enseñanza del dolor para los profesionales de la salud en todos los
niveles de cualificación ha sido identificada como una medida importante para
cambiar las prácticas ineficaces del manejo del dolor (Simpson et al., 2002; Watson et al.,
2004).
Con el objetivo de reducir al mínimo la falta de conocimiento sobre el dolor (agudo, crónico o relacionado con el cáncer) entre los profesionales de la salud, la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) ha establecido desde 1994 recomendaciones en los planes de estudios para los diferentes programas de ciencias de la salud, entre ellos el de fisioterapia. En el plan de estudios se destacan cuatro componentes para medir los factores biológicos y psicosociales que contribuyen al dolor, disfunción e incapacidad:
1) la naturaleza multidimensional del dolor (mecanismos y conceptos básicos);
2) evaluación del dolor y la medición;
3) el manejo del dolor (rehabilitación y manejo interdisciplinario); y
4) las condiciones clínicas (condiciones clínicas comúnmente tratadas). A pesar de esto, la AISP sigue indicando que la educación en el manejo del dolor es pobre en las facultades de medicina de todo el mundo, en donde el 90% de los médicos de postgrado egresan sin una formación adecuada en dolor (Moseley 2016).
Además
de esta falta de profesionales de la salud con cualificación destinados a la
comprensión del dolor, también hay un déficit en el uso de metodologías
pedagógicas que fomenten la construcción de conocimientos activos de los
alumnos, así como el incentivo a las propuestas de educación sanitaria que den
prioridad a la prevención y el tratamiento del dolor de los pacientes. En este
contexto, a la luz del déficit de cualificación profesional sobre el dolor y la
mayor relevancia del tema, es necesario que los profesionales fisioterapeutas
avancen en los conocimientos acerca de los conceptos de dolor, mecanismos,
evaluación, cuantificación y gestión.
Por lo cual, conscientes del
contexto global y local, así como de las exigencias de formación de los
diferentes públicos de interés y en especial el terapéutico Musculoesquelético
en dolor, ofrecemos el curso “Educación en Neurociencia del Dolor” con
el fin de brindar a sus participantes herramientas que le permitan conocer y
gestionar los principios generales en el manejo terapéutico del dolor
Musculoesquelético crónico.





